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1.
Al sur de todo el cielo
2. Buenos Aires fénix
3. La memoria de mi gente
4. Plegaria a mi ciudad
5. Hay que seguir andando
6. Pudimos ser el sol
Al
Sur de todo el cielo (tango)
(Letra: Patricia Ferro Olmedo, Música:
Sacri Delfino)
Al sur de todo el cielo está
mi tierra
morocha el alma, mate y bandoneón.
De bombo el corazón le late en versos
y anida en las guitarras su canción.
Al sur de todo el cielo está Argentina
las voces de Atahualpa y de Gardel.
Los sueños de inmigrantes que llegaron
de Europa sin más tierra que su fe.
Yo soy de aquí, del sur de todo el cielo,
milagro del coraje de alumbrar.
Canciones del hembraje que trabaja
creyendo en una historia por a cambiar.
Y porque voy así soltando versos
la tierra va diciéndome al andar
que soy del sur de todo el cielo
que va haciéndome cantar.
Al sur de todo el cielo está señores
mi gente cobijando una ilusión
las noches con un tango a contramano
la zamba redimiendo una traición.
Y al sur de todo el cielo yo le canto
al hombre laburante y su pesar
volviéndome más sur en el deshielo
de suertes que le esconden su bondad.
arriba
Buenos
Aires Fénix (tango)
(Letra:
Patricia Ferro Olmedo, Música: Liliana Vinelli)
Salgo por tus calles a buscar
esa nueva melodía que hay en mi
repartida entre tu gente está mi alma
y esa antigua voz sin tiempo que me hará sobrevivir.
Para reencontrarte voy a dar
el adiós a los fantasmas sin sufrir,
rompiendo los retazos del olvido
que te niegan ,que te ciegan y te obligan a morir.
(estribillo)
Ya sé, que vos sos así,
como un bailarín en soledad
siempre renaciendo en cada salto
con las penas, y el agobio
y la gloria por venir.
Siempre que te busco estás allí
siempre, aunque te mueras por vivir.
Tanto se parece nuestro sino
en el camino que buscamos la razón para seguir.
Siento tus entrañas de verdín
y me pierdo entre tus plazas y el trajín
me seducen tus misterios , me convocan tus milagros
me descubro entre tus brazos de adoquín.
Como no quererte mi ciudad,
si te mato y te reinvento para mí
soltando las amarras en el puerto
de tus bríos que son míos y nos hacen revivir.
arriba
La
memoria de mi gente (tango, 1998)
(Letra: Patricia Ferro Olmedo, Música:
Sacri Delfino)
Veo tango en el que espera en una esquina.
Veo tango si alguien llora de emoción.
Veo tango en el cansancio al fin del día.
Veo tango en la tristeza hecha canción.
Vive el tango en la inocencia de los pibes.
Vive el tango en los mayores sin adiós.
Vive el tango cuando hay jóvenes que ríen.
Siento al tango que me atrapa y se hace voz.
No hace falta que te cuente mi condena,
ni es preciso que te explique una razón.
Si en un tango pudiera como Malena
entregarte en cada verso el corazón.
Amo el tango porque me habla francamente.
Amo el tango que me muestra lo que soy.
Amo el tango que me abraza lentamente.
Siento el tango porque encarna mi pasión.
Vivo tango en cada abrazo de un amigo.
Vivo tango cuando me encuentra el amor.
Huelo tango en la nostalgia de algún vino.
Siento al tango que acompasa mi ilusión.
No hace falta haber nacido en aquel tiempo
de ese taura que llamaron Ventarrón.
Porque siempre vive el tango donde canta
la memoria de mi gente y su emoción.
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Plegaria
a mi ciudad (tango)
(Letra:
Patricia Ferro Olmedo - Alejandro Szwarcman, Música:
Sacri Delfino)
Hay un hueco en el silencio de mis manos,
una angustia trasnochada que amordaza mis ojeras
cuando escucho en la penumbra de mis barrios,
el silbido milonguero, el que espera y desespera.
Esa espera que atormenta la vigilia,
de los sórdidos fantasmas suburbanos,
silba un tango que conoce de tus sombras
y se cansa de llamarte siempre en vano.
(estribillo)
Ciudad te pido, que no olvides mi canción
tangueame el alma, porque quiero ser tu voz;
una canción, una plegaria
que me libre de ser paria
entre tus ríos de veredas y balcón.
Ciudad, tirame si querés al devenir
de la vorágine imposible de vivir,
pero no ignores este ruego
ya no quiero ser el ciego
que al no hallarte, siente ganas de morir.
En los últimos presagios de la noche,
son mis pasos los que vagan entre el humo, confundidos
y tan sólo me rescata de mi muerte
cada luna, cada nido, de tus calles sin olvido.
Y si el ansia de soñar nunca es bastante,
vos abrime las heridas de mi anhelo.
Resurgime con tu amor de golondrina,
con tu antigua redención de tango en celo.
Ciudad te pido...
arriba
Hay
que seguir andando (canción
ciudadana)
(Letra y Música: Patricia Ferro
Olmedo)
(Nota: escrita en 1999. Dedicadada a las víctimas
inocentes de la guerra de Malvinas.
Incorporado al repertorio del Berretín tango)
Desde el silencio que habla del cansancio
dejo caer un tango en el vacío
vuelvo despacio en silbo a la barriada
adormeciendo una milonga en vilo
Me olvidan los que ayer se conmovieron
me ignoran los niegan la memoria
me sangran los que nunca mas volvieron del frío
y la locura de la historia
Cuando el futuro no es mas que una promesa
algo te dice: "hay que seguir andando"
quiero sentir que el día despereza
esa ilusión que nos está faltando.
Quiero pedirte hermano que me escuches
que de tu entraña me amanezca una esperanza
quiero dar fin a esta condena de añoranzas
conociendo en este juego la verdad y la razón
ungime en versos para un nuevo cielo
que no me alcanza con llorar lo suficiente
quiero encontrarme en el recuerdo de mi gente
y en las alas de un anhelo sacudirte con mi voz.
Vaga en constante duelo mi alma herida
y va perdiéndose en el sinsentido
volviéndome al horror de aquellos días
con la certeza de sueños perdidos.
Y aunque me duela tanto el desamparo
yo sigo aqui con todas mis heridas
cantándoles la historia que no olvida
a las almas que quedaron en MALVINAS.
arriba
Pudimos
ser el sol (tango)
(Letra:
Patricia Ferro Olmedo, Música: Sacri Delfino)
Conozco los misterios de esta calle
sueños de nostalgia y de canción;
tanto cielo nos haría ángeles de una pasión.
Cambiamos al azar nuestras verdades,
como un desafío que al amor,
mirándonos nacer,
nos arrojó a vivir, feroz juego.
Mi esquina siempre espera tu regreso,
Atándome al recuerdo una vez más,
Con un: “no me olvides nunca,
Pues sé que no volverás”.
Tu angustia me abrazó y allí en el viento,
Mis lágrimas pintaron tu dolor,
Pensar, que hoy es todo sombras y al final,
Tal vez, pudimos ser el sol.
Conozco aquella plaza que un otoño,
Juntos inventamos para hacer
una primavera nueva,
con milagros por nacer.
Un día los reproches nos golpearon,
tanta cobardía nos volvió,
relámpago voraz,
despecho sin razón, mortal hielo.
arriba
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